
domingo, 27 de enero de 2008
sábado, 26 de enero de 2008
viernes, 25 de enero de 2008
lunes, 21 de enero de 2008
¡Viva la birra!
Ah…, la birra… “¡Viva la birra!” dijo la hermana de una amiga nuestra; “El champán de los pobres” -dijo una voz que hoy ya no recuerdo; “¡¿otra vez tomando esa bebida de pobres?!” –dijo una chica superescotada a un amigo nuestro; “la cerveza es continua sangre” –dijo acaso más atinadamente nuestro querido viejo, Bukowski. En fin, más allá de este collage de citas, lo cierto que esta noche –calurosa, para variar- en la que bebemos cerveza a dos manos; en la que nos perdemos para encontrarnos mejor con esa amante amarilla que siempre está pensando en partir. Amante peligrosa, a veces, que puede hacernos caer en la realidad si recordamos que nos ha sacado de tus brazos tu marido o el despertador, o que bien podría desconcertarnos en mitad del alba negando al porvenir, mezclados con desconocidos en una espumosa irrealidad de palabras. Pero eso la verdad no importa demasiado, nosotros, los niños bobos, optamos por esa página mojada, por esa suerte de apoteosis conversacional que sólo la cerveza puede otorgar: dos entradas para el cielo, dos palabras-contraseñas para un vínculo existencial: la birra. ¿Te va? ¿Te cabe?... De este modo, tapizamos nuestras paredes y efectuamos ataques a programáticas expectativas de los lights de siempre… somos niños que se empeñan en no crecer. Bebamos, entonces, es lo único que nos queda para paliar el calor brutal y la rutina atroz del sistema, para negarle su la lógica al deber ser, para bloquear al descompuesto burgués y sus tragos de colores, a sus burocracias que van desde la vestimenta hasta sus clichés cósmicos, a sus eufemismos de maricones. Nuestra negativa crece entonces, se erige como una patrulla absurda hacia sus modismos y lugares de distinción preestablecidos. Por tanto, niños bobos, los invitamos al precipicio…Encendamos un cigarrillo, destapemos una birra, y después hablamos, ¿les parece? ¡Que la pasen lo mejor posible!sábado, 19 de enero de 2008
martes, 15 de enero de 2008
Sexo, drogas y rock n' roll
Un interesante video -lamentablemente en inglés- que conceptualiza la cuestión del sexo, las drogas y el rock n' roll en la actualidad. Un mix de imágenes que muestran irónicamente como la sociedad va naturalizando aquellos excesos "tradicionalmente" vinculados al mundo de los "rock stars" y que actualmente pueden considerarse la carnada del consumismo para captar grupos etareos cada vez más jovenes.
viernes, 11 de enero de 2008
No es una publicidad de pelopincho
Vacaciones, esa temporada del año en que el calor, el sol, la poca ropa y la cerveza, nos invitan a relajarnos, a olvidarnos de las responsabilidades y tratar de dejar de lado el angustiante estrés que se fue acrecentando día a día el pasado año, y por unos días entregarnos a las chicas en bikini, al chapusón en la pileta, la sumergida en algún arroyo del interior de la provincia o en el contaminado río Paraná (a riesgo de ser mordido por las palometas). Es que el calor llega a ser tan agobiante que cualquier charco de agua (limpia o no) es bueno para refrescarse. En este sentido, la pelopincho safa bastante amén de que el hermanito, sobrinito, primito, o todos juntos, influenciados por el neoliberalismo caníbal, no quieran compartir su pequeño oasis. Y nunca falta la prima lejana que, un tiempo a esta parte, se desarrolló tanto y se puso tan buena que cualquiera sería capaz de atropellar a la pendejada o incluso jugar con ellos “desentendidamente” para poder chapotear, ante la mirada celosa de los tíos, con la consabida pariente.El verano trae escasez de ropa, poca racionalidad (sobriedad), y exceso de enamoramientos, generalmente vinculados a un tatuaje estratégicamente ubicado, un escote pronunciado o una tanga que se pierde entre dos nalgas bronceadas. Las chicas quieren ver músculos, tablas de lavar de carne y figuras deportivas, lamentablemente lo que abundan son las barrigas abultadas, los viejos verdes y el mamertaje que, sobre excitado al costado de la pileta, deja su rastro de baba como las babosas. Tal vez por eso la figura del bañero sea tan emblemática.
La fugacidad es la clave en esta época de elevadas temperaturas. Una escapada a Ituzaingó en carpa puede ser la excusa perfecta para terminar revolcado en la playa con alguna extraña o por lo menos con una botella de cerveza. Todo parece indicar que el mes de enero favorece la entrega sin tanto histeriqueo por un lado (casi como algo sano) y por otro, las orgías, acordadas de antemano en algunos casos (o espontáneas pero presentidas) y en otros no consentidas por desafortunadas/dos jóvenes alcoholizadas/dos y/o drogadas/dos (realidad veraniega que expone la animalidad del ser humano, el exceso, la ingenuidad y la desesperación por el placer del sexo a toda costa). El sexo alcanza su pico más alto en esta época como así también las violaciones. Pero esta es una cuestión en la cual no me interesa meterme en este momento, después me arriesgo a opinar sobre eso.
Ahora, las vacaciones vuelan, el verano pasa demasiado rápido, así que mejor largo la escritura, destapo una birrita y me voy a chapotear un rato en la pelopincho con mi prima que llegó ayer...
(Recibimos fotos de pelopinchos, con o sin primas)
miércoles, 9 de enero de 2008
martes, 8 de enero de 2008
lunes, 7 de enero de 2008
viernes, 4 de enero de 2008
miércoles, 2 de enero de 2008
Bukowski

no sé cuántas botellas de cerveza
consumí mientras esperaba que las cosas
mejoraran.
no sé cuánto vino y whisky
y cerveza
principalmente cerveza
consumí después
de haber roto con alguna mujer
esperando que el teléfono sonara
esperando el sonido de los pasos,
y el teléfono no suena
sino mucho más tarde
y los pasos no llegan
sino mucho más tarde.
cuando mi estómago se me sale por la boca (...)
bueno, hay cerveza
bolsas y bolsas de botellas vacías de cerveza
y cuando levantas una
se desfonda
y las botellas caen
rodando
entrechocándose
derramando ceniza gris y húmeda
y la verveza vieja,
o las bolsas caen a las 4
de la mañana
produciendo el único ruido de tu vida.
cerveza
ríos y mares de cerveza
cerveza cerveza cerveza
la radio pasa canciones de amor
mientras el teléfono permanece en silencio
y las paredes se ciernen
consumí mientras esperaba que las cosas
mejoraran.
no sé cuánto vino y whisky
y cerveza
principalmente cerveza
consumí después
de haber roto con alguna mujer
esperando que el teléfono sonara
esperando el sonido de los pasos,
y el teléfono no suena
sino mucho más tarde
y los pasos no llegan
sino mucho más tarde.
cuando mi estómago se me sale por la boca (...)
bueno, hay cerveza
bolsas y bolsas de botellas vacías de cerveza
y cuando levantas una
se desfonda
y las botellas caen
rodando
entrechocándose
derramando ceniza gris y húmeda
y la verveza vieja,
o las bolsas caen a las 4
de la mañana
produciendo el único ruido de tu vida.
cerveza
ríos y mares de cerveza
cerveza cerveza cerveza
la radio pasa canciones de amor
mientras el teléfono permanece en silencio
y las paredes se ciernen
y cerveza es todo lo que hay
domingo, 30 de diciembre de 2007
Balance existencial (y a la puta con el 2007)
Llegar a fin de año (medio muerto) es un logro. Implica que hemos sobrevivido a todas las situaciones absurdas de la vida una (facking) vez más. Algunas seguro fueron boludeces (sino la mayoría) y otras habrán sido tomadas con la seriedad que amerita un posible embarazo, puteríos en el trabajo, acosos del jefe o desamores que alimentan el espíritu suicida (en ciertos casos y masturbatorios en otros). Estar a esta altura escribiendo esto significa que me eximí de todas las materias o me quedaron uno o dos a plazos para el año que viene (para que lo entiendan los pibes del colegio). Siempre queda algo pendiente. Y son, tal vez, esos asuntos inacabados los que nos sujetan las pelotas para que reflexionemos sobre todas las pelotudeces que hicimos y las nos quedaron por hacer. Finalmente, el balance nunca cierra, los saldos pendientes tienen su peso en el patrimonio existencial, y el resultado del ejercicio probablemente nos de negativo. Sin embargo estamos (medio) contentos por tener la oportunidad de hacer el balance, (internamente en soledad, en familia -los menos-, o con un amigo borracho –conocido de antes o en la víspera- en las sucesivas madrugadas de las últimas semanas de diciembre) ya que muchos a esta altura estarán rindiendo cuentas a un barbudo de bata blanca o a un tipo coludo, cornudo, con un tridente, y en un lugar bastante cálido (dicen que a los misioneros no nos jode porque estamos acostumbrado al calor). Los estudiosos sostienen que la culpa es la base del balance, pero yo no hablaría de metas no cumplidas sino de todas las macanas y actos deshumanitarios cometidos en el transcurso del año. Es decir, el análisis final se centra en el grado de hijoputes que hemos alcanzado en los últimos doce meses. Pero como nadie quiere amargarse a fin de año, sepultamos las angustias bajo toneladas de comida y alcohol y celebramos cualquier éxito por más mínimo que sea (y no falta el boludo que brinda por la paz mundial). Aferrados a las alegrías y logros nos entregamos a un frenesí de intoxicación al mejor estilo Pity Álvarez, para terminar el 1 de enero con una amargura que se levanta de la boca del estómago, bailotea y termina en el inodoro. Un angustia resacada y vomitiva que alimenta la melancolía de lo que pasó o debería haber pasado nos taladra la cabeza para recordarnos lo inútiles, ambiciosos, codiciosos o románticos que somos. Sopesar las ganas de estar en otra parte, de desaparecer o realmente hacer borrón y cuenta nueva es sobrevivir al primer día del año, y esa es la tarea más difícil, después a tomar por el culo…
Onetti entre las sábanas
"Consiguió un taxi en la esquina y vi el último adios de su mano, lo vi alejarse, en el comienzo de la noche, hacia el mundo poético, musical y plástico del mañana, hacia nuestro común destino de más automóviles, más dentífricos, más laxantes, más toallitas, más heladeras, más relojes, más radios; hacia el pálido, silencioso frenesí de la gusanería." (Juan Carlos Onetti. La vida Breve. Pág. 217)martes, 25 de diciembre de 2007
25 de diciembre
lunes, 24 de diciembre de 2007
domingo, 23 de diciembre de 2007
Nacer: todo un tema
El niño bobo que surgió de nuestras entrañas una navidad sin globito, delincuente enfermo, sádico, masoca, burlador burlado, le cuesta creer –como él dice- que ahora le toca renacer en papel impreso, como el ave fénix, justamente cuando creía haberse quedado huérfano y colgado, chateado y posteado con un hilo de baba a la hipermegared. Dice que uno de sus padres sufre adicción al trabajo y al alcohol…bueno… (más cosas que no se pueden contar); que otro lo ha dejado por un “futuro” mejor, por otro nacimiento fanzinesco con olor a falda de mujer y que también es beodo; y aquél burdo borrachín solitario que quedó las mayores horas junto a él en este año, en realidad ni se ocupaba de él y se la pasaba puteando y delirando con fantasmas que sólo este vago pensaba que existían, en su delirums tremens trashumante, imitando la bobez del bobo (que es inimitable). Por último, el más ameno para él, quien le regalaba dibujitos y diseños de muñequitos que vendía, según contaba, a precio de dólar en el exterior –en Buenos Aires-, se ausentó una tarde a comprar cigarrillos y nunca más volvió, “se esfumó ese mal parido”, dijo. Entonces, que puede pasar ahora que se han vuelto a ocupar de lo que dice, que le han vuelto a escuchar. No lo sabemos todavía. Pero sí sabemos que este resentido social no esconde un hasta luego exento de un gesto obsceno, que pocas cosas se pueden rescatar de su idiotez, de su mega boludez, de su estupidez tapizada de guiños cómplices. Así, sobre un papel sucio, antes de la llegada de sus padres, émulo de Fogwill, escribió lo siguiente: “Posadas y el mundo. Cuatro tipos de hombres, una triple frontera. Mundo de nos y mundo de Closs. Hombres bobos, boludos, estúpidos e idiotas. En el mundo del hijo-bobo los bobos se vuelven más bobos, los boludos más boludos, los estúpidos más estúpidos y los idiotas más empleados del gobierno. Y en el mundo “real-racional”, fuera del hijo bobo, ya no se puede pensar, porque ya se fue lejos de nuestro alcance, misioneritos”. Agrego yo, su torpe escribiente, “con razón casi tenemos razón”.sábado, 22 de diciembre de 2007
viernes, 21 de diciembre de 2007
Fans del fanzine
El fanzine ataca.
En esta era de la supuesta ultracomunicatividad del hombre, el vacío en cuanto a canales de expresión para los jóvenes tanto desde los órganos oficiales como del sector empresarial muchas veces lleva a tomar (viejas) nuevas tácticas ante un panorama silenciador.
Muchos son atraídos por la espectacularización de los big mass media con su combo de dinero y fama en un contrato más jugoso y efímero que las mismas predicciones warholianas. Otros optan por la creación de circuitos propios en los cuales sus producciones culturales no tengan que rendir dádivas tan estrictas al baile simio diario del que participamos.
En Posadas y a lo largo de toda Misiones el condicionamiento político (léase: mecenazgos partidarios) sobre la casi totalidad de los medios de comunicación social genera un margen más que acotado para investigar, experimentar o simplemente hablar y lograr resonancia en la esfera pública. Es decir, no sólo se trata de una problemática inherente al mundo juvenil: muchos debates políticos y culturales necesarios como sociedad brillan por su evidente ausencia.
Una de las vías más interesantes por las que han optado algunas almas inquietas es la de la remañida práctica del fanzine. Emparentado con las publicaciones anarquistas del siglo XIX y la implosión punk de hace tres décadas, estas revistas se han convertido en una de las pocas opciones con que los nacidos en el retorno a la democracia intentemos jugar en la restringida ágora postmoderna. Ante la cooptación panfletaria de la amplia mayoría de las emisoras radiales, los astronómicos gastos para participar en la pantalla chica y la apatía de los matutinos tradicionales, la táctica pasa por empezar a escribir, recortar, pegar y…. fotocopiar.
La estética desfachatada de altos referentes como Snifinn Glue (la “Biblia” del movimiento punk londinense de fines de los ’70) sigue vigente. Esa también sigue siendo una constante en el submundo del fanzine: la idea de subvertirlo todo, desde la “belleza” gráfica hasta el orden de escritura y lectura.
Do it (your)self (own fanzine).
A pesar de tanto revival y vintage, esta modalidad comunicativa se viene manteniendo desde su germinación con las contra y sub-culturas, sobretodo estableciéndose como una opción para acercar bandas del underground a nuevos públicos (no es en vano el uso de la palabra fan); vía tomada por el hardcore, como lo hizo Fun People en los noventa con su ensalada de discursos libertarios, pro-gay, ecologistas y straith edge. La investigadora mexicana Rossana Reguillo Cruz en “Emergencia de Culturas Juveniles. Estrategias del desencanto” sostiene:
“A través de la música, de los llamados ‘fanzines’, del acceso a la información mediante complejas redes internacionalizadas y, especialmente, a través de la porosidad comunicativa entre distintos colectivos juveniles, los jóvenes han rebasado a la institución escolar que permanece, en términos generales al margen de los procesos de configuración sociocultural de las identidades juveniles”.
Desde hace rato nuestros mundos de sentido dejaron de pasar exclusivamente por dichas instituciones tradicionales. La crisis y caducidad de éstas ha llevado a la búsqueda de otras vías para el establecimiento de canales comunicativos más efectivos y legítimos. Es innegable la influencia del mercado en la configuración del imaginario de la juventud desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, pero también es indudable la aparición de contestaciones e intentos de boicot a dicha lógica o logística mercantil, a través de otras formas de percibir, comprender y construir la realidad.
Fanzines made in Misiones.
En Misiones, más específicamente en su capital, la escena alternativa de la década pasada (con recitales en la entonces recuperada ex-estación de trenes o en salas teatrales no oficiales) fue una de las principales productoras de publicaciones autogestionadas. Pero junto a la crisis, los escenarios locales se vieron relegados a un anémico estado. De esa época quedan algunas copias de las que eran repartidas en los ciclos musicales “Metele Suela”, de la revista de “Ediktos Juveniles” (estandarte del punk-core posadeño) o de la “Vomitatitva” (representante del movimiento metalero vernáculo).
Con el recambio generacional de inicio de siglo, no sólo apareció un modesto nuevo público, sino también otros aspirantes a productores culturales, algunos reciclados de antiguos proyectos y otros incipientes, la “sangre nueva”.
De estos gérmenes surgieron “La Resistencia” y “Kaótica”, hace tres años. Entre los esporádicos zines que han aparecido en esta década, estos dos fueron algunos que los que han ”sobrevivido” más tiempo. Ambas son un buen retrato de la trama por detrás de este tipo de proyecto intelectual, cultural o artístico: se conforman a través de equipos o mini-colectivos de fuertes vínculos, tratan de establecer un circuito paralelo, muchas veces terminan encerrándose o siendo encerrados en guetos e interceptan al imaginario urbano explícitamente. Cada una lo hace a su manera:
En la “Kaótica” existen espacios de reflexión sobre los hechos locales, como la contaminación, las polémicas mediáticas, los absurdos cotidianos de la capital misionera o del país, entre otros. Todos son abordados desde la óptica editorial de los distintos miembros de la revista. Inclusive, se genera la impresión de que es aquí donde se analiza lo que no es tomado por la agenda de los “medios serios”. Hay un gran aprovechamiento del ensayo lúdico, para construir una visión fundamentada de este ininteligible mundo.
Por su parte, “La Resistencia” otorga un mayor énfasis a conceptos y tabúes de moralidad de la sociedad actual. Además, se generan análisis y crítica desde una perspectiva mucho más académica, principalmente sobre la situación política provincial. Esas pequeñas visiones sobre cuestiones de poder locales son siempre enfundadas por un humor ácido.
Según uno de los editores de “La Resistencia”, el fanzine “teóricamente tiene que abrir la potencialidad de meter cualquier cosa. Debe permitirse en los formatos jugar, en criticar, en poner recortes de diarios. Que no sea un objeto estético en el sentido lineal de la palabra, no como se decía: ‘Lindo para la vista y para el tacto’, sino justamente yo puedo jugar: recorto o hago letras a mano y pego, pego figuras, pego chicles, pego preservativos, pego lo que sea. Lo pongo en una bolsa, lo pongo en otra. Esa variabilidad en el formato que tiene es algo sumamente interesante para la cultura en si misma. […]… entiendo que el fanzine es un formato mucho más libre, mucho más laxo que permite jugar un poco más con la creatividad o no estandarizarte demasiado, no caer en un formato excesivamente rígido. Podés poner cosas que no necesariamente siguen con una lógica literaria o una lógica, digamos, coherente, del todo coherente.”
Ya en cambio, uno de los realizadores de “Kaótica” nos muestra otra arista: “Yo ya conocía la gente que trabajaba en los medios, radios, televisión y diarios, de acá. Y sentía como que no hay una posibilidad de que alguien venga y te cubra tu loca idea de querer expresar algo, monetariamente o con el espacio mismo. Entonces yo tenía esa necesidad de que se cree o de que nosotros, creemos un espacio nuestro para poder expresarnos.” Y agrega: “Como tenés tantas limitaciones, tenés la necesidad de descargarte por algún lado. Y la ‘Kaótica’ sirve mucho para eso. Por ahí te tenés que limitar en otro ámbito, pero acá sacás toda la furia afuera.”
Los circuitos de distribución o comercialización de “Kaótica” y “La Resistencia” suelen acotarse a stands en recitales o a los pasillos de las facultades. No hay quiosco ni canillita. Es decir, se llega a un público bastante reducido. Como toda producción cultural llevada a cabo desde el margen, el circuito de los fanzines (así como gran parte del movimiento artístico posadeño) tiende hacia la esclerotización. Los de la “Kaótica” consideran que “estaría bueno encontrar alguna forma de unirnos todos los que sean, así como las bandas necesitan unirse entre ellos para mejorar el espacio limitado que tienen dentro de la ciudad de Posadas, estaría bueno unirnos para aumentar nuestra expansión o espacio, pero cada uno trabajando desde lo suyo.”
Sin embargo, todavía el mundo de sentido sobre el que giran estas producciones, suele acotarse y acotar su propio alcance. El flujo de contrainformación se estanca en el círculo de los más allegados. La invitación al diálogo sólo llega hacia los supuestos “iniciados”, sin dejar mucho margen de posibilidad para obtener nuevos interlocutores. La chance de “abrir” más cabezas es decapitada ante el encierro de los circuitos. Los mismos de siempre alimentan un movimiento que termina autoamurallado. Se podría seguir haciendo estandarte de lo “under” y la autogestión hasta el hartazgo, pero la sensación de frustración ante tantas propuestas interesantes que no logran hacer mayor eco resulta inesquivable. Desde “La resistencia”, tomando al autor de “El amor líquido”, nos dan un intento de aproximación: “(Zigmunt) Bauman es genial en muchos aspectos, este filósofo polaco habla de la falacia del multiculturalismo, la falacia de la globalidad. Toda esa estupidez que se pone: Somos todos heterogéneos. Por ende, estamos todos en igualdad de opinión. Y mentira. En realidad, es una verdadera relación a veces dicotómica, extrema e indeterminada de voces, hay un sometimiento. En realidad, hay una polifonía, pero no: hay voces, hay una relación de poder, hay fuerzas que están siempre modificándola. Se trata de ver todo como un gran conglomerado, una gran Postmodernidad, o como una situación de emancipación porque tenemos un montón de acceso a los medios de comunicación. Eso es una gran mentira. Y esto en Posadas lo hemos visto. “
Fanzines sin fin.
A pesar de los molinos y muros, cada una sigue apareciendo con su irregular periodicidad. El factor monetario no logra detenerlas del todo, tan sólo atrasarlas. La tirada y la aparición de nuevos “diarios” y “revistas” aumenta con el correr del año electoral. Mientras las rotativas reproducen caras relucientes y obras faraónicas, las fotocopiadoras e impresoras caseras van delineando parodias con esas imágenes, copiando textos surrealistas o difundiendo las escasas actividades de lo que quedó del mundillo cultural autóctono.
Junto a los zines vigentes surgen derivaciones o “descendientes” de éstos, como “El Hijo Bobo” o “Macabro”; algunos vuelven al ruedo, como la “Cocú” o “D.E.M.” (Distorsionando el Medio) zine y también salen a la calle nuevos productos con otros orígenes, como “Fa” o “Identidad Urbana”. Además se hace uso de las ventajas y migajas que la tecnología nos ofrece; y así casi todos los “fanzinerosos” van volcando sus fotos, dibujos, collages, ensayos, poemas y entrevistas e inclusive música a blogs, fotologs o myspaces, esas neo-bitácoras que proliferan como hongos en la red. A pesar de poder ofrecer sus materiales on line, los productores continúan jugando con esa magia de lo impreso, del texto tangible, más allá de la denostada (para la mayoría de ellos) “calidad gráfica” con que trabajan.
Estas publicaciones, van delineando los márgenes de una Posadas que no se ve en los avisos publicitarios ni en la prensa dominical, intentando mostrar los itinerarios de un micro-mundo artístico-cultural que es ignorado por mucha de la gente que la habita. Pero ese parece ser el fin de estos proyectos, dar registro o testimonio de esa otra ciudad que se vislumbra sobretodo de noche (con personajes llamativos, bandas de rock, y literatura marginal), como una propuesta diferente, más rica e interesante, con pocos recursos, pero muchas ideas y energía invertidas.
Aquí se habla constantemente de circuitos de comunicación ajenos a los oficiales, en los que circulan producciones, capital simbólico y monetario de forma constante y fluida, al menos entre algunos pequeños fragmentos de la comunidad que no se conforman con lo que se les ofrece habitualmente como “cultura”.
En esta era de la supuesta ultracomunicatividad del hombre, el vacío en cuanto a canales de expresión para los jóvenes tanto desde los órganos oficiales como del sector empresarial muchas veces lleva a tomar (viejas) nuevas tácticas ante un panorama silenciador.
Muchos son atraídos por la espectacularización de los big mass media con su combo de dinero y fama en un contrato más jugoso y efímero que las mismas predicciones warholianas. Otros optan por la creación de circuitos propios en los cuales sus producciones culturales no tengan que rendir dádivas tan estrictas al baile simio diario del que participamos.
En Posadas y a lo largo de toda Misiones el condicionamiento político (léase: mecenazgos partidarios) sobre la casi totalidad de los medios de comunicación social genera un margen más que acotado para investigar, experimentar o simplemente hablar y lograr resonancia en la esfera pública. Es decir, no sólo se trata de una problemática inherente al mundo juvenil: muchos debates políticos y culturales necesarios como sociedad brillan por su evidente ausencia.
Una de las vías más interesantes por las que han optado algunas almas inquietas es la de la remañida práctica del fanzine. Emparentado con las publicaciones anarquistas del siglo XIX y la implosión punk de hace tres décadas, estas revistas se han convertido en una de las pocas opciones con que los nacidos en el retorno a la democracia intentemos jugar en la restringida ágora postmoderna. Ante la cooptación panfletaria de la amplia mayoría de las emisoras radiales, los astronómicos gastos para participar en la pantalla chica y la apatía de los matutinos tradicionales, la táctica pasa por empezar a escribir, recortar, pegar y…. fotocopiar.
La estética desfachatada de altos referentes como Snifinn Glue (la “Biblia” del movimiento punk londinense de fines de los ’70) sigue vigente. Esa también sigue siendo una constante en el submundo del fanzine: la idea de subvertirlo todo, desde la “belleza” gráfica hasta el orden de escritura y lectura.
Do it (your)self (own fanzine).
A pesar de tanto revival y vintage, esta modalidad comunicativa se viene manteniendo desde su germinación con las contra y sub-culturas, sobretodo estableciéndose como una opción para acercar bandas del underground a nuevos públicos (no es en vano el uso de la palabra fan); vía tomada por el hardcore, como lo hizo Fun People en los noventa con su ensalada de discursos libertarios, pro-gay, ecologistas y straith edge. La investigadora mexicana Rossana Reguillo Cruz en “Emergencia de Culturas Juveniles. Estrategias del desencanto” sostiene:
“A través de la música, de los llamados ‘fanzines’, del acceso a la información mediante complejas redes internacionalizadas y, especialmente, a través de la porosidad comunicativa entre distintos colectivos juveniles, los jóvenes han rebasado a la institución escolar que permanece, en términos generales al margen de los procesos de configuración sociocultural de las identidades juveniles”.
Desde hace rato nuestros mundos de sentido dejaron de pasar exclusivamente por dichas instituciones tradicionales. La crisis y caducidad de éstas ha llevado a la búsqueda de otras vías para el establecimiento de canales comunicativos más efectivos y legítimos. Es innegable la influencia del mercado en la configuración del imaginario de la juventud desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, pero también es indudable la aparición de contestaciones e intentos de boicot a dicha lógica o logística mercantil, a través de otras formas de percibir, comprender y construir la realidad.
Fanzines made in Misiones.
En Misiones, más específicamente en su capital, la escena alternativa de la década pasada (con recitales en la entonces recuperada ex-estación de trenes o en salas teatrales no oficiales) fue una de las principales productoras de publicaciones autogestionadas. Pero junto a la crisis, los escenarios locales se vieron relegados a un anémico estado. De esa época quedan algunas copias de las que eran repartidas en los ciclos musicales “Metele Suela”, de la revista de “Ediktos Juveniles” (estandarte del punk-core posadeño) o de la “Vomitatitva” (representante del movimiento metalero vernáculo).
Con el recambio generacional de inicio de siglo, no sólo apareció un modesto nuevo público, sino también otros aspirantes a productores culturales, algunos reciclados de antiguos proyectos y otros incipientes, la “sangre nueva”.
De estos gérmenes surgieron “La Resistencia” y “Kaótica”, hace tres años. Entre los esporádicos zines que han aparecido en esta década, estos dos fueron algunos que los que han ”sobrevivido” más tiempo. Ambas son un buen retrato de la trama por detrás de este tipo de proyecto intelectual, cultural o artístico: se conforman a través de equipos o mini-colectivos de fuertes vínculos, tratan de establecer un circuito paralelo, muchas veces terminan encerrándose o siendo encerrados en guetos e interceptan al imaginario urbano explícitamente. Cada una lo hace a su manera:
En la “Kaótica” existen espacios de reflexión sobre los hechos locales, como la contaminación, las polémicas mediáticas, los absurdos cotidianos de la capital misionera o del país, entre otros. Todos son abordados desde la óptica editorial de los distintos miembros de la revista. Inclusive, se genera la impresión de que es aquí donde se analiza lo que no es tomado por la agenda de los “medios serios”. Hay un gran aprovechamiento del ensayo lúdico, para construir una visión fundamentada de este ininteligible mundo.
Por su parte, “La Resistencia” otorga un mayor énfasis a conceptos y tabúes de moralidad de la sociedad actual. Además, se generan análisis y crítica desde una perspectiva mucho más académica, principalmente sobre la situación política provincial. Esas pequeñas visiones sobre cuestiones de poder locales son siempre enfundadas por un humor ácido.
Según uno de los editores de “La Resistencia”, el fanzine “teóricamente tiene que abrir la potencialidad de meter cualquier cosa. Debe permitirse en los formatos jugar, en criticar, en poner recortes de diarios. Que no sea un objeto estético en el sentido lineal de la palabra, no como se decía: ‘Lindo para la vista y para el tacto’, sino justamente yo puedo jugar: recorto o hago letras a mano y pego, pego figuras, pego chicles, pego preservativos, pego lo que sea. Lo pongo en una bolsa, lo pongo en otra. Esa variabilidad en el formato que tiene es algo sumamente interesante para la cultura en si misma. […]… entiendo que el fanzine es un formato mucho más libre, mucho más laxo que permite jugar un poco más con la creatividad o no estandarizarte demasiado, no caer en un formato excesivamente rígido. Podés poner cosas que no necesariamente siguen con una lógica literaria o una lógica, digamos, coherente, del todo coherente.”
Ya en cambio, uno de los realizadores de “Kaótica” nos muestra otra arista: “Yo ya conocía la gente que trabajaba en los medios, radios, televisión y diarios, de acá. Y sentía como que no hay una posibilidad de que alguien venga y te cubra tu loca idea de querer expresar algo, monetariamente o con el espacio mismo. Entonces yo tenía esa necesidad de que se cree o de que nosotros, creemos un espacio nuestro para poder expresarnos.” Y agrega: “Como tenés tantas limitaciones, tenés la necesidad de descargarte por algún lado. Y la ‘Kaótica’ sirve mucho para eso. Por ahí te tenés que limitar en otro ámbito, pero acá sacás toda la furia afuera.”
Los circuitos de distribución o comercialización de “Kaótica” y “La Resistencia” suelen acotarse a stands en recitales o a los pasillos de las facultades. No hay quiosco ni canillita. Es decir, se llega a un público bastante reducido. Como toda producción cultural llevada a cabo desde el margen, el circuito de los fanzines (así como gran parte del movimiento artístico posadeño) tiende hacia la esclerotización. Los de la “Kaótica” consideran que “estaría bueno encontrar alguna forma de unirnos todos los que sean, así como las bandas necesitan unirse entre ellos para mejorar el espacio limitado que tienen dentro de la ciudad de Posadas, estaría bueno unirnos para aumentar nuestra expansión o espacio, pero cada uno trabajando desde lo suyo.”
Sin embargo, todavía el mundo de sentido sobre el que giran estas producciones, suele acotarse y acotar su propio alcance. El flujo de contrainformación se estanca en el círculo de los más allegados. La invitación al diálogo sólo llega hacia los supuestos “iniciados”, sin dejar mucho margen de posibilidad para obtener nuevos interlocutores. La chance de “abrir” más cabezas es decapitada ante el encierro de los circuitos. Los mismos de siempre alimentan un movimiento que termina autoamurallado. Se podría seguir haciendo estandarte de lo “under” y la autogestión hasta el hartazgo, pero la sensación de frustración ante tantas propuestas interesantes que no logran hacer mayor eco resulta inesquivable. Desde “La resistencia”, tomando al autor de “El amor líquido”, nos dan un intento de aproximación: “(Zigmunt) Bauman es genial en muchos aspectos, este filósofo polaco habla de la falacia del multiculturalismo, la falacia de la globalidad. Toda esa estupidez que se pone: Somos todos heterogéneos. Por ende, estamos todos en igualdad de opinión. Y mentira. En realidad, es una verdadera relación a veces dicotómica, extrema e indeterminada de voces, hay un sometimiento. En realidad, hay una polifonía, pero no: hay voces, hay una relación de poder, hay fuerzas que están siempre modificándola. Se trata de ver todo como un gran conglomerado, una gran Postmodernidad, o como una situación de emancipación porque tenemos un montón de acceso a los medios de comunicación. Eso es una gran mentira. Y esto en Posadas lo hemos visto. “
Fanzines sin fin.
A pesar de los molinos y muros, cada una sigue apareciendo con su irregular periodicidad. El factor monetario no logra detenerlas del todo, tan sólo atrasarlas. La tirada y la aparición de nuevos “diarios” y “revistas” aumenta con el correr del año electoral. Mientras las rotativas reproducen caras relucientes y obras faraónicas, las fotocopiadoras e impresoras caseras van delineando parodias con esas imágenes, copiando textos surrealistas o difundiendo las escasas actividades de lo que quedó del mundillo cultural autóctono.
Junto a los zines vigentes surgen derivaciones o “descendientes” de éstos, como “El Hijo Bobo” o “Macabro”; algunos vuelven al ruedo, como la “Cocú” o “D.E.M.” (Distorsionando el Medio) zine y también salen a la calle nuevos productos con otros orígenes, como “Fa” o “Identidad Urbana”. Además se hace uso de las ventajas y migajas que la tecnología nos ofrece; y así casi todos los “fanzinerosos” van volcando sus fotos, dibujos, collages, ensayos, poemas y entrevistas e inclusive música a blogs, fotologs o myspaces, esas neo-bitácoras que proliferan como hongos en la red. A pesar de poder ofrecer sus materiales on line, los productores continúan jugando con esa magia de lo impreso, del texto tangible, más allá de la denostada (para la mayoría de ellos) “calidad gráfica” con que trabajan.
Estas publicaciones, van delineando los márgenes de una Posadas que no se ve en los avisos publicitarios ni en la prensa dominical, intentando mostrar los itinerarios de un micro-mundo artístico-cultural que es ignorado por mucha de la gente que la habita. Pero ese parece ser el fin de estos proyectos, dar registro o testimonio de esa otra ciudad que se vislumbra sobretodo de noche (con personajes llamativos, bandas de rock, y literatura marginal), como una propuesta diferente, más rica e interesante, con pocos recursos, pero muchas ideas y energía invertidas.
Aquí se habla constantemente de circuitos de comunicación ajenos a los oficiales, en los que circulan producciones, capital simbólico y monetario de forma constante y fluida, al menos entre algunos pequeños fragmentos de la comunidad que no se conforman con lo que se les ofrece habitualmente como “cultura”.
Christian Giménez.
(Nota publicada en la revista Crann)
jueves, 20 de diciembre de 2007
Chupetines
miércoles, 19 de diciembre de 2007
martes, 18 de diciembre de 2007
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