No se puede dar muerte a los días que pasaron sin antes hacer alguna alusión al consumismo exsacerbado que se vivió en esta semana santa. Al igual que la navidad, los días de celebración religiosa -sea uno creyente o no, católico o no, lo disfrute o no, esté de acuerdo o no- van rumbo a la extinción y suplantación por celebraciones paganas que favorecen el deseo de consumo y la compra compulsiva de objetos, cosas, comida, etc. Es un fetiche, la fiesta con sentido basada en el sin sentido. El enaltecimiento del becerro de oro trasmutado en algo tan inmaterial como el consumo -el día jueves los comercios trabajaron todo el día, el hiper abrió el viernes, california se quedó sin huevos de pascua aunque los ofreció a precios elevados-. Y esto hay que decirlo sin necesidad de ponerse una sotana, chupar velas o acariciar la cruz. Es decir, no se trata de una crítica religiosa -no somos nada-, fundada en dogmatismos hegemónicos católigos religiosos, sino en la mera sensación de cambiar una cosa por otra mucho peor, que favorece y propicia cosas como la evolución del sistema capitalista hacia formas sociales mucho más atomizadas y fragmentadas, el tecnicismo y la especialización para el mercado. Hechos frente a los cuales nos metemos el huevo de pascua en la boca, la chipa y la sopa paraguaya, y seguimos cantando los números de la lotería.
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domingo, 12 de abril de 2009
Pascuazo o lo que fue de la semana santa
No se puede dar muerte a los días que pasaron sin antes hacer alguna alusión al consumismo exsacerbado que se vivió en esta semana santa. Al igual que la navidad, los días de celebración religiosa -sea uno creyente o no, católico o no, lo disfrute o no, esté de acuerdo o no- van rumbo a la extinción y suplantación por celebraciones paganas que favorecen el deseo de consumo y la compra compulsiva de objetos, cosas, comida, etc. Es un fetiche, la fiesta con sentido basada en el sin sentido. El enaltecimiento del becerro de oro trasmutado en algo tan inmaterial como el consumo -el día jueves los comercios trabajaron todo el día, el hiper abrió el viernes, california se quedó sin huevos de pascua aunque los ofreció a precios elevados-. Y esto hay que decirlo sin necesidad de ponerse una sotana, chupar velas o acariciar la cruz. Es decir, no se trata de una crítica religiosa -no somos nada-, fundada en dogmatismos hegemónicos católigos religiosos, sino en la mera sensación de cambiar una cosa por otra mucho peor, que favorece y propicia cosas como la evolución del sistema capitalista hacia formas sociales mucho más atomizadas y fragmentadas, el tecnicismo y la especialización para el mercado. Hechos frente a los cuales nos metemos el huevo de pascua en la boca, la chipa y la sopa paraguaya, y seguimos cantando los números de la lotería. miércoles, 24 de diciembre de 2008
Comunicado navideño
En plena plaza San Martín, ante las bolas del caballo de bronce, pensamos que sería bueno tener un hijo bobo que nos permitiera exteriorizar –si bien siempre estuvo exteriorizada- la bobera posadeña-misionera que masticamos desde hace tantos años. Y que mejor fecha que la navidad para tener un hijo –si esperábamos un poco más nacía el 25 ¡que tal el nuevo mesías!- que no entiende las cosas de la misma forma que lo entiende todo el mundo, que tiene ganas de putear libremente pero con fundamentos infundados ¿Por qué? Porque es bobo, simplemente por eso.
Así que hoy, 24 de diciembre, con dos añitos recién cumplidos, queremos mandar a la mierda los balances de fin de año, la melancolía pelotuda y el sinceramiento idiota, la sensación maldita de satisfacción por lo hecho, las deudas en rojo y los compromisos vencidos, las mentiras dichas como promesas absurdas, y la fucking rememorización de años pasados.
Y porque todo tiempo pasado no siempre fue mejor, y las reminiscencias carcomen la conciencia que se achica con el alcohol y el pan dulce, mientras que el bocado se resbala por la garganta de lata, solo resta a esta altura de la vida poder tocarle el culo a la navidad y cogerse de cuatro al año nuevo… Ahora si, ¿felices fiestas?
miércoles, 6 de agosto de 2008
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