Se terminó el mundial y las revistas y páginas especializadas en tips (esas recetas en lista para una vida plena), desesperadas por aprovechar al máximo el ímpetu mundialista, comenzaron a editar notas sobre la depresión post mundial que iban a sufrir miles de hombres al encontrarse sin nada que hacer y frente al vacío de sus vidas. Volver a enterarse de que tienen trabajo, mujer y críos varios, y que el entretenimiento futbolero llegó a su fin, era razón suficiente para meterse un corchazo.
