lunes, 18 de junio de 2007

Automatismo posadeño



“El almidón de mandioca sería uno de los principales causante del automatismo posadeño”.

Según un grupo de investigadores de la UNaM, el elevado consumo de almidón de mandioca generaría en los posadeños una tendencia irracional al “amontonamiento”.

Según revelaron los expertos, además de vientres abultados y sensación de hinchazón, la excesiva cantidad de almidón en el cuerpo provocaría una extraña necesidad de concurrir a sitios o lugares a los cuales “va la gente”. “Observamos una conducta en los posadeños que no era similar en otras localidades de la provincia. La gente, particularmente los jóvenes, se amontonan en los boliches, se amontonan en la costanera, se amontonan en determinados bares. Por otro lado, también es común que se amonten en las paradas de colectivos, se amontonen para subir a los colectivos, y se amontonen en los colectivos, prácticamente, sin crítica o queja alguna”- comentó uno de los investigadores con asombro y excesivo movimiento de manos.

Concientes de esto, los empresarios del transporte público habrían ideado el sistema de transporte integrado. La unificación de paradas, la disminución de frecuencias en líneas de mayor demanda y la compra de colectivos más largos (para mayor amontonamiento), serían el resultado de un estudio de mercado realizado por Don Casimiro S. A., basado en el análisis de las conductas sociales, culturales y políticas de los posadeños.

La hipótesis que manejan los investigadores es que al parecer existiría un componente químico que es liberado por el almidón al entrar en contacto y mezclarse con la manteca y el huevo. “Este componente químico afectaría la región izquierda del cerebro que es donde se generan las reacciones de protesta, resistencia social y lucha de clases, generando el automatismo y la pasividad en la gente. Este hecho explicaría como los posadeños pueden someterse al abuso y al manoseo por parte de los empresarios inescrupulosos y políticos fachos”-aclaró indignado uno de los estudiosos con barba, boina y remera del Che Guevara.

Si bien se tratan de conclusiones parciales y todavía el grueso de la investigación no se ha desarrollado, los científicos se muestran optimistas respecto de los resultados de su investigación y aseguran haber experimentado preliminarmente con ellos mismos ingiriendo grandes cantidades del alimento predilecto de las mañanas y tardes posadeñas. “En nuestra vida comimos tanta chipa. Hasta ahora probamos la Pablito, la Chipa de Oro y la Negrita, nos falta la de Santa Ana. Y siempre experimentamos el mismo fenómeno. Sentíamos unas ganas terribles de ver gente. Agarrábamos el auto y salíamos a dar vueltas sin sentido por ahí”- comentaron entre risas.

Luego de recorre los negocios de mayor popularidad en la ciudad, la mayoría situado sobre la peatonal de Posadas, el equipo de investigadores -altamente intoxicados con chipa- terminaba en la costanera de cara a los autos y peatones también chipeados. “Están todos chipeados, y si bien esta es una impresión subjetiva pronto vamos a comprobarlo”.

Los investigadores cuentan con fondos del CEDIT y actualmente se encuentran en la etapa de armado de la muestra y planificación del trabajo de campo. Estiman que para mediados del 2008 estarían finalizando su importantísima investigación.
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