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lunes, 22 de febrero de 2010

Otro día para la agenda

Bueno, bueno, siempre le damos nosotros a los festejos foráneos y resaltamos el boberío cotidiano (y añejo) como parte de nuestra filosofía bobeal. Y justo ahora que se viene el octavo bobo venimos a dar con esta breve nota de Esteban Peicovich para el diario perfil. Se disfruta al leerla y cierto aparte, tranquilamente podríamos festejar el día del boludo o por qué no tener un día bobo en la agenda (o el día del voto no positivo). Entremos por donde le entremos la sociología popular sigue dando mejores explicaciones que los politólogos o los periodistas de investigación (y chimentos). Así que al fin y al cabo Cobos no hizo de Hamlet sino de Kobos (habría que resaltar la K)

viernes, 27 de noviembre de 2009

A la lona!!

El hijo bobo ya tiene lonota marketinera. La estrenamos en el recital de Bochatón hace varios meses atrás. Nunca subimos las fotos de ese chow. Tal vez en la semana...

viernes, 5 de junio de 2009

jueves, 23 de abril de 2009

Después del botox, la cirugía y la heroína

Lejos quedaron los años dorados de 9 semanas y media. Fueron prácticamente desalojados por los excesos, los intentos por conservar la juventud y la sensualidad, y la necesidad de escapar de uno mismo mediante la irrealidad de la fama, las drogas -heroína, antidepresivos, ansiolíticos, entre otras cosillas más- y el descontrol. Juntos -23 años después de aquel strepptease que fomentara la paja en adolescentes de ese entonces- dan una mala imagen al paso del tiempo.

sábado, 28 de febrero de 2009

Trabajo en equipo

El trabajo en equipo se ha convertido en algo central para las empresas, con todo esto de que el capital social y las relaciones interpersonales mejoran el clima de trabajo y por ende los resultados (en tanto maximización de los beneficios). Por lo tanto, si uno es medio cara de bola o argel -como diría la abuela bardera- y no le gusta mucho eso de compartir y estar con otros, se repite constantemente "que no me jodan", y tiene poco interés por integrarse al grupo, es probable que sus días como trabajador estén contado (es decir que estás jodido). Obviamente, esto es más extremo en las empresas privadas que en las públicas. En el sector público simplemente te hacen la vida imposible hasta que ya no aguantes, y mandes todo a la mierda. Así, qué mejor que desde niños el futuro proletariado -o proletariado emergente- vaya aprendiendo las nuevas reglas de juego del capital.
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