"Y bueno, la enterré", habría sido la frase expresada en tono irónico por Fernando Lugo, presidente del Paraguay, al reconocer a los miembros de su gabinete -entre ricitas cómplices- que había mantenido en secreto la paternidad de un niño de dos años. Piña, salió a decir que el tipo "es un ser humano" y dió a entender que como cualquier hijo de vecino se puede calentar y sucumbir al pecado de la carne. Lo llamativo es que la iglesia no condenó el acto carnal en si -y que lo hicera muchas veces y en todas las posiciones posibles, según informó la madre de la criatura- sino que haya quedado "huella" de su pecado. Caso contrario la cosa seguiría todo bien. La fiesta sin globito -"es que el Papa lo prohíbe", uno de los argumentos más contundente de Fernando para justificarse. "Los sodomitas van derecho al infierno y yo no quiero pasar la eternidad ahí", sería otro - del ex obispo representa una buena oportunidad para que la iglesia católica reconozca que su intento doctrinario por mantener la divinidad de sus sacerdotes negando su condición de humanos a través del celibato, es y siempre ha sido una gran paparruchada. Déjense de joder y que la gente coja como se debe, con forro.martes, 14 de abril de 2009
Humano, demasiado humano
"Y bueno, la enterré", habría sido la frase expresada en tono irónico por Fernando Lugo, presidente del Paraguay, al reconocer a los miembros de su gabinete -entre ricitas cómplices- que había mantenido en secreto la paternidad de un niño de dos años. Piña, salió a decir que el tipo "es un ser humano" y dió a entender que como cualquier hijo de vecino se puede calentar y sucumbir al pecado de la carne. Lo llamativo es que la iglesia no condenó el acto carnal en si -y que lo hicera muchas veces y en todas las posiciones posibles, según informó la madre de la criatura- sino que haya quedado "huella" de su pecado. Caso contrario la cosa seguiría todo bien. La fiesta sin globito -"es que el Papa lo prohíbe", uno de los argumentos más contundente de Fernando para justificarse. "Los sodomitas van derecho al infierno y yo no quiero pasar la eternidad ahí", sería otro - del ex obispo representa una buena oportunidad para que la iglesia católica reconozca que su intento doctrinario por mantener la divinidad de sus sacerdotes negando su condición de humanos a través del celibato, es y siempre ha sido una gran paparruchada. Déjense de joder y que la gente coja como se debe, con forro.
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